3/7/17

Historia 49. Z, la ciudad perdida.

Película


ESOS LOCOS MARAVILLOSOS
En una calurosa tarde, sentada en un ventilado banco a la sombra, cómodamente instalada, me pregunto qué espolea la curiosidad de algunos para dejar el confort de lo conocido y partir tras un sueño. Qué es tan poderoso como para arriesgarlo todo, vida incluida, intentando alcanzar una hipotética recompensa, una segura quimera.

Se dice qué lograr conocimiento, convertir un sueño en realidad, descubrir lo desconocido. Hay una ingente cantidad de estos ingredientes, conocimiento y sueño, en gestas parecidas o similares a la narrada en “Z, la ciudad perdida”.Percy Fawcett, exploró a principios del siglo XX regiones del Amazonas en busca de una ciudad perdida que demostraría la existencia de una antigua civilización.

La historia de las exploraciones realizadas por el hombre, desde que el Sapiens se puso en marcha, tanto aquellas de las que tenemos constancia, como las más de las desconocemos todo, aunque si disfrutamos de las consecuencias de las mismas, están llenas de ingredientes como afán de conocimiento y deseo de alcanzar un sueño.

La curiosidad y el afán de conocimiento son caballos desbocados que siempre nos han movido, con o sin brújula, de un confín al otro del planeta. Pero en el saber y conocer hay un ingrediente que va cosido a estos y es el sueño, el fabular e imaginar intentando construir aquello que se ignora. No hubo nada más estimulante para los prepotentes europeos del siglo XIX como ese mapa de África únicamente conocido en sus costas y con un inmenso vacío en su interior esperando ser llenado.

Existe otro motor de puesta en marcha para locos de todas las latitudes y épocas. La cita se le atribuye a Etmun Hillary, el primer escalador, junto con su sherpa Norgay, del Everest que a la pregunta de por qué escalar montañas poniendo en riesgo la vida contestó: “porque están ahí”. Esta es mi respuesta favorita a la explicación de estos impulsos entre heroicos y suicidas.

No obstante, no hay que despreciar otras motivaciones que también, en muchísimos casos, puede que en la mayoría, de una manera u otra, han estado ahí: la ambición personal, la política con intereses económicos y las aspiraciones espirituales.

La ambición personal del arriesgado aventurero siempre ha sido un poderoso acicate y el prota. de la peli, en un principio también cae en sus garras. El reconocimiento de nuestros iguales que suele traer consigo beneficios sociales a nadie le amarga.

En cuanto a la política, sus representantes mirando por el bienestar económico y estratégico del país de turno es la otra cara, aunque en un buen número de veces hace posible la realidad del sueño y la consecución del conocimiento. Los países siempre han esperado sacar algo de los soñadores. Hay una escena en la pelí en la que se ven en funcionamiento estos planteamientos. Percy Fawcett, se dirige a los socios de la prestigiosa Royal Geographical Society inglesa exponiendo la necesidad de una segunda exploración. Los distinguidos socios responden a la manera del Parlamento inglés, aclamando o abucheando según se desgranan los argumentos, hasta que Fawcett, en un fabuloso discurso consigue aunar voluntades en pos de la propuesta. Ese propósito ineludible por llevar a término locuras delirantes sigue siendo fantástico.

El poner imágenes a la historia es sumamente atractivo, recrear ambientes, situaciones, atmósferas es lo que se espera del buen cine. Cine de aventuras y crónicas humana. Todo aquello que esperamos de una película interesante está ahí: dirección (James Gray), interpretación (Charlie Hunnam, Sienna Miller, Tom Holland, Robert Pattinson), ambientación, guión, ritmo, personajes. Y toda la cinta se convierte en un punto de partida para saber más puesto que el hecho de estar basada en una historia real la transforma en objeto de indagación y conocimiento si se quiere ir más allá de la pura evasión.

"Soñar, ir tras lo desconocido. Buscar la belleza es una recompensa en sí misma. El hombre debe perseguir lo que excede a su comprensión, sino ¿para qué existe el cielo?".

          

Historia 49. Z, la ciudad perdida.

Historia



UNA HISTORIA REAL
Cuando oyes hablar de personajes como Fawcett la curiosidad no se sacia fácilmente. Para todo aquel que quiera más, hay va un poco más.



            

            

           

           

Historia 49. Z, la ciudad perdida.

Libros


SUPERAVENTURAS
Cuatro libros y cuatro historias, y alguna más, sobre aventuras vitales y arqueológicas impresionantes. Al frente de todas ellas el mismo Percy Fawcett y otros personajes muy parecidos. Lecturas apasionantes.

David Grann, LA CIUDAD PERDIDA DE Z. 2011. Debolsillo.
La fascinante historia del explorador Percy Fawcett, desaparecido misteriosamente en el Amazonas en 1925. Una aventura real y maravillosa en busca de El Dorado.
Durante siglos los europeos situaron la legendaria ciudad de El Dorado en la selva más grande y densa del mundo: el
Amazonas. El explorador británico Percy Fawcett no permitió que el reguero de cadáveres que esta obsesión había dejado en ambas orillas del Amazonas lo desanimara, y se aventuró en la impenetrable jungla en busca de esa antigua civilización. Después de emprender una expedición tras otra sin éxito, en 1925 desapareció sin dejar el menor rastro.
Desde entonces, cientos de hombres han surcado la indómita selva para tratar de averiguar qué ocurrió con la expedición de Fawcett. Para todos ellos solo había tres respuestas posibles: la captura por parte de una tribu, la locura o la muerte.
El prestigioso periodista de la revista The New Yorker, David Grann, se ha adentrado en el «infierno verde» para reconstruir con maestría la aventura del genial Percy Fawcett. La ciudad perdida de Z: la historia real de una obsesión mortal en el Amazonas


Mark Adams, DIRECCIÓN MACHU PICCHU. 2013. Xplora
Según la versión oficial de los hechos, la lluviosa mañana del 24 de julio de 1911, el joven profesor de Yale, Hiram Bingham III, en su búsqueda de la Ciudad Perdida de los incas en los Andes peruanos, dio con las ruinas de una antigua ciudad oculta entre nubes y vegetación: La impresionante ciudadela de Machu Picchu, el descubrimiento arqueológico más famoso del siglo XX. Transcurridos cien años del hallazgo, a los misterios que rodean a las ruinas se le une la polémica en torno a la figura de su descubridor, al que acusan de sacar de forma ilegal numerosos objetos de un valor incalculable y quedarse para él solo con el mérito de haber encontrado uno de los lugares arqueológicos más importantes del mundo.
Mark Adams, un editor de una revista de viajes de aventura, harto de ver pasar la acción por delante de su mesa de trabajo, decide lanzarse a la aventura y rehacer los pasos del explorador con el objetivo de resolver los numerosos misterios que siguen sin respuesta sobre Machu Picchu, los incas y la figura de Hiram Bingham III. Un descabellado plan, especialmente para alguien que nunca ha dormido en una tienda de campaña, en el que contará con la ayuda de un experimentado y aguerrido australiano, además de varios indígenas y sus mulas, con los que recorrerá un terreno tan duro como espectacular.
Adams nos transporta a través de un relato extremadamente entretenido, didáctico e inspirador por algunos de los paisajes más magníficos y con más historia de Perú; desde la antigua capital inca de Cuzco hasta las enigmáticas ruinas de Vitcos y Vilcabamba, recorriendo los caminos incas, pasando por collados a mas de 4.000 metros, selvas nubosas y paisajes desolados. En el camino encuentra un país aún por descubrir repleto de geniales y excéntricos personajes, mientras da respuesta a algunos de los enigmas mejor guardados: ¿Fue Hiram Bingham un héroe o un villano? ¿Para qué se construyó el Camino Inca? ¿Qué fue Machu Picchu?


Howard Carter, EL DESCUBRIMIENTO DE LA TUMBA DE TUTANKHAMON. 2007
El descubridor de la tumba de Tutankhamón, narra sus experiencias con minuciosidad y una amenidad que hacen compartir al lector toda la emoción suscitada por un descubrimiento que hizo época y que sigue fascinándonos.






C.W. Ceram. DIOSES, TUMBAS Y SABIOS. 2001 Destino

Este libro narra las aventuras de aquellos intrépidos arqueólogos empeñados en descubrir los secretos de civilizaciones ya desaparecidas. Gracias a ellos conocemos Troya, los tesoros aztecas, la tumba de Tutankhamón, Pompeya, Nínive, el Valle de los Reyes, los secretos de la escritura cuneiforme... El autor nos describe en este libro el periplo de estos hombres. 

Historia 49. Z, la ciudad perdida.

Arte

Sebastiao Salgado
SELVAS
Dos pesos pesados. Un fotógrafo y un pintor. Dos visiones de la selva. Una selva igual y muy diferente a la que vio y vivió Percy Fawcett. El fotógrafo Sebastiao Salgado recogió en su obra Génesis su visión sobre el Amazonas, sus gentes y sus paisajes. Nadie ha mirado la selva así. Henri Rousseau utilizó todos los colores a su alcance para reflejar un mundo absolutamente personal creando una selva es amable y hechicera.  




Amazonas, una odisea brasileña de Sabastiao Salgado.


Sebastiao Salgado, Libro Génesis







              






Henry Rousseau

Biografía de Henry Rousseau









          

          

Historia 49. Z, la ciudad perdida.

Música

ECOS DE LA SELVA
La selva está llena de sonidos de toda clase, rumores, ruidos, sintonías... Algunas son reales y naturaleza al únisono componen una auténtica sinfonía. Otras están inspiradas en ella como la banda sonora compuesta para la película. Alguna otra más, mero antojo.  

          


          

          

Esta preciosidad también suena en la película.


           

            

            


Para acabar, un imprescindible. 

            


Mil gracias a mi colaborador especial.

Lo que fue


Lo que fue

22/5/17

Historia 48. El monarca de las sombras, JAVIER CERCAS

Libro





¿HÉROES?

En los últimos años he oído  lo  mucho que ha dado que hablar entre críticos y aficionados lo que se ha llamado realidad ficcionada. Según he podido entender se trata de llevar a la categoría de relato literario la experiencia vital de cada cual. A favor. En contra. No lo sé. Si empiezo a pensar qué hay de razón o conveniencia en uno u otro lado e intento formarme una opinión al respecto, me quedo sin tiempo para leer algunos de los objetos de tanto apasionado debate. Hace ya tiempo que leí de Javier Cercas Anatomía de un instante y disfruté desde el primer párrafo hasta el último, y hay un buen trecho, con la claridad, el volumen de datos y la amenidad del relato. Medio historia, medio crónica, medio ficción, medio literatura. Oye, qué me da igual. Lo disfruté con la alegría de la profana que no repara en juegos florales si no que se deja llevar confiada de la mano del profesional. Con El monarca de las sombras me ha sucedido algo parecido.

Cercas empieza su relato de esta manera tan clara: “ Se llamaba Manuel Mena y murió a los diecinueve años en la batalla del Ebro. Fue el 21 de septiembre de 1938, hacia el final de la guerra civil, en un pueblo catalán llamado Bot” La investigación que realiza intentando reconstruir la breve vida y muerte de su tío abuelo Manuel Mena se convierte en la trama de la historia. Cercas la realiza ayudándose de su madre y de los pocos testigos contemporáneos a los que puede recurrir como el Pelaro. También cuenta con la ayuda de su amigo David Trueba que aporta más sentido a la historia de lo que en un principio podría esperarse. Corriendo paralelo al relato de investigación que realiza Cercas, aparece la reconstrucción de los hechos presentada como una crónica, lo más fiel posible. Con ello, tenemos un doble relato, dos caminos que confluyen y se complementan: la investigación propia junto a la crónica fiel de los hechos protagonizados por Mena.

Cercas va ágil, directo, claro y en un intento de incluir todos los puntos de vista, los muestra brindándole la posibilidad de elección al lector “No me preguntaré cuál es la reacción de Manuel Mena al notar que una bala acaba de alcanzarle. Ni me preguntaré si, gracias a su múltiple experiencia de herido en combate por fuego contrario, entiende de inmediato que esta herida es fatal, o si tarda un tiempo en entenderlo, o si no lo entiende en absoluto, al menos mientras yace herido en el Cucut. Ni por supuesto me preguntaré si siente pánico, si maldice, si intenta estar a la altura y dar la talla y soportar en silencio el dolor insoportable de la herida o si, consciente de la gravedad de lo ocurrido se derrumba y gime y llama a su madre entre lágrimas y gritos de congoja.”

Y luego están las frases largas que son un plano secuencia en el que él pone las palabras y cada uno de nosotros concretamos las formas con la imaginación “Hubo exclamaciones, saludos, besos y abrazos, y al final nos hicieron pasar a una estancia amueblada con el barroquismo inconfundible de los comedores de Ibahernando e inundada por el sol quemante del mediodía que entraba desde una ventana abierta a un descampado, donde unos niños jugaban al fútbol sobre una extensión de pasto amarillo.”

Tema fundamental y que me gusta sobremanera: Kalos Thanatos, la bella muerte. El Sapiens, siempre preocupado por sobrevivirse de alguna manera, elaboró en la antigua Grecia este concepto en el que el héroe, tras una vida breve y gloriosa, una vida que todos recordarán, muere joven evitando los años de deterioro y decrepitud en la vejez y dejando una huella indeleble por las hazañas realizadas. Sí, el amado por los dioses es llamado joven. Pero si se pudiera elegir con qué nos quedaríamos ¿una vida breve intensa y gloriosa o una vida larga y corriente, como la de tantos otros? Para algunos la elección es fácil y viven su vida como queriendo cumplir una promesa no hecha pero si asumida. Para otros, puede que para la mayoría, no es una elección fácil en el hipotético caso de poder realizarla, y seguramente, otros tantos ni en sus ratos de más absoluto aburrimiento se les ocurre deshacer esta disyuntiva con tintes existenciales. El libro de Cercas tiene buenas dosis de este ingrediente: “Lo que entonces comprendí fue que la muerte de Manuel Mena había quedado grabada a fuego en la imaginación infantil de mi madre como eso que los griegos antiguos llamaban kalos thanatos: una bella muerte. Era, para los griegos antiguos, la muerte perfecta, la muerte de un joven noble y puro que, como Aquiles en la Ilíada, demuestra su nobleza y su pureza jugándose la vida a todo o nada”

Un pasaje en que no pasar de puntillas, en el que quedarse para paladearlo y perderse como lo hacen David Trueba y el propio Javier Cercas: la historia del escritor serbio Danilo Kis titulada “Es glorioso morir por la patria”. Como una historia dentro de la historia, el relato aporta nuevas perspectivas y abre nuevas vías a la propia historia de Manuel Mena.

Moviéndome entre la muerte, los ideales, el heroísmo, la guerra y la sinrazón, he recordado un libro de Pérez Reverte que leí cuando todavía era más ingenua que ahora: “El húsar”. Voy a buscarlo, comprobaré cómo ha envejecido, él y yo.